El esturión (Acipenseridae) es una familia de peces primitivos de gran tamaño, fácilmente reconocibles por sus filas de escudos óseos en lugar de las escamas tradicionales. Con un origen que se remonta a más de 200 millones de años, figuran entre las especies de peces más antiguas que pueblan la Tierra. Dependiendo de la especie concreta, los ejemplares gigantescos pueden alcanzar pesos de 200 kg o más.
Comportamiento y alimentación
- Dieta y forma de alimentación: Se alimenta principalmente de moluscos, gusanos bentónicos, crustáceos y peces pequeños. Rastrea el lecho del río o del mar detectando alimento con sus cuatro sensibles barbillas y su hocico táctil, para luego succionarlo con su boca retráctil.
- Hábitat y migración: Se mantiene en secciones profundas de grandes ríos, estuarios y mares. Muchas especies son anádromas: pasan la mayor parte de su vida adulta en aguas marinas y viajan cientos de kilómetros aguas arriba por ríos de agua dulce para el desove.
- Longevidad y actividad: Alcanza su máxima actividad a temperaturas de agua entre 10 y 20 °C. Son animales de una longevidad excepcional, pudiendo vivir más de 100 años.
Estado de conservación y pesca en acotados
- Protección y estatus legal: Las poblaciones de esturión salvaje se encuentran en estado crítico debido a la sobrepesca histórica (para la extracción de caviar) y la construcción de presas. Por ello, la pesca de esturiones salvajes está prohibida prácticamente en todo el mundo. La pesca deportiva legal solo es posible en pesquerías comerciales e intensivas especialmente repobladas (cotos de captura y suelta).
- Cebos eficaces y técnica: En aguas repobladas, el esturión responde muy bien a cebos proteicos y aromáticos como pellets de harina de pescado, manojos de lombriz roja o lombriz de tierra, maíz dulce y boilies especializados para esturión. Se emplean aparejos pesados de fondo (feeder o plomada fija) para garantizar que el cebo permanezca inmóvil en el lecho.
- Manipulación y suelta cuidadosa: El esturión requiere un trato extremadamente delicado debido a la piel sensible entre sus escudos y a la fragilidad de sus agallas. Utilice siempre cunas o moquetas de desanzuelado bien acolchadas, manipúlelo únicamente con las manos mojadas y nunca sostenga al pez por las branquias ni lo levante en posición vertical. Tras la sesión de fotos, reanímelo con paciencia en el agua antes de su liberación.