La brema blanca (Blicca bjoerkna), también conocida comúnmente como blica o penca, es un pariente de menor tamaño de la brema común, de la que se distingue fácilmente por sus escamas plateadas brillantes, los característicos tonos rojizos o anaranjados en la base de sus aletas inferiores y sus ojos proporcionalmente más grandes. En condiciones óptimas, puede alcanzar un peso de hasta 1 kg.
Dieta, rango térmico y comportamiento frente al clima
Aunque comparte similitudes con la brema, la brema blanca posee adaptaciones propias que la hacen muy resistente y activa:
- Preferencias alimentarias: Se alimenta principalmente de larvas de quironómido (bloodworm), gusanos, pequeños moluscos y algas. Su dieta se asemeja a la de la brema, pero incluye una proporción notablemente mayor de material vegetal y filamentos de algas.
- Actividad térmica y meteorológica: Su nivel óptimo de actividad se sitúa entre los 12 y 22 °C. Se alimenta de forma activa durante toda la temporada cálida y es menos dependiente del clima que la brema, respondiendo y picando de manera constante incluso bajo cielos completamente nublados o ante cambios barométricos.
- Hábitat y cardúmenes: Forma grandes cardúmenes muy dinámicos en profundidades moderadas. A menudo comparte las zonas de alimentación con la brema común y el rutilo (gardí), mostrando una clara preferencia por las áreas con corriente lenta o pausada.
Métodos de pesca, cebos y estrategia para ejemplares grandes
La pesca de la brema blanca es sumamente entretenida y gratificante, especialmente si se cuidan los detalles del equipo:
- Cebos eficaces: Responde de maravilla a las ofrendas clásicas como larvas de quironómido, asticots (larvas), lombriz roja y cebada perlada.
- Técnicas de pesca: Se captura con gran éxito tanto a flotador como utilizando la técnica de feeder. El uso de aparejos finos (líneas discretas y anzuelos pequeños) es fundamental para superar la cautela de los peces y mejorar drásticamente las tasas de picada.
- Estrategia para ejemplares mayores (500+ g): Las bremas blancas de mayor tamaño (de más de 500 g) son más frecuentes en ríos con un flujo o corriente moderada. Para dar con ellas, pesque en la caída (talud) o en la pendiente inferior de la cubeta, donde la corriente deposita el alimento de forma natural. La larva de quironómido se posiciona indiscutiblemente como el cebo más efectivo para seleccionar y capturar los ejemplares más grandes.